Te han pedido una traducción jurada y no tienes claro qué es, quién la hace o si realmente la necesitas? En este artículo te explicamos de forma sencilla qué caracteriza a una traducción jurada, en qué casos se exige, quién puede hacerla y cómo solicitarla paso a paso. Si necesitas presentar algún documento ante la administración pública, pero están en otro idioma distinto al español, esta guía te ayudará a saber por dónde empezar.
¿Qué es una traducción jurada (y por qué podrías necesitar una)?
Puede que en algún momento te hayas encontrado con la necesidad de presentar documentos expedidos por un país extranjero en otro idioma para hacer algún trámite en España o cualquier otro país de la UE: un título universitario, un certificado, un contrato… Y, de repente, te dicen que necesitas una traducción jurada —también conocida como traducción certificada o traducción oficial—. Suena importante, pero ¿qué es exactamente y por qué no vale cualquier traducción?
Una traducción jurada es una traducción con valor legal. No basta con que la haga alguien que sepa idiomas: tiene que estar firmada y sellada por un traductor jurado, es decir, un profesional autorizado oficialmente para certificar que lo que aparece en la traducción es fiel al documento original. En España, esta acreditación la concede el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Gracias a esa firma y ese sello, la traducción pasa a tener carácter oficial y puede presentarse ante instituciones públicas o privadas.
¿Qué debe incluir una traducción jurada?
Para que una traducción jurada tenga validez legal, no basta con traducir el texto, también debe cumplir una serie de requisitos formales. En concreto, tiene que incluir:
- La traducción íntegra del documento original, sin omisiones;
- Una certificación firmada por el traductor jurado en la que declara que la traducción es fiel y completa;
- Su firma y sello oficial;
- Y una copia del documento original, que se adjunta a la traducción. No es necesario presentar el original en papel. En la mayoría de los casos, basta con enviar una copia escaneada o en PDF para que el traductor jurado pueda trabajar con ella.
La entrega puede hacerse en papel (con firma y sello físicos) o en formato digital, siempre que cuente con una firma electrónica reconocida, que también tiene plena validez legal. Desde junio de 2024, gracias a la nueva Orden sobre la firma electrónica de los Traductores-Intérpretes Jurados, se regulan los requisitos para que estas traducciones firmadas digitalmente sean válidas sin necesidad de sello físico. La firma electrónica debe incluir los datos del traductor (nombre, número de registro e idioma) y aplicarse sobre el documento completo, lo que permite gestionar todo el proceso de forma telemática y con plena seguridad jurídica.

¿Qué diferencia a una traducción jurada?
Una traducción jurada, a diferencia de una traducción simple, no se limita solo a traducir el contenido, sino que incluye una declaración –o jura– oficial del traductor, junto con su firma y sello. Con estos elementos, el traductor confirma que el texto traducido refleja de forma fiel el contenido del documento original, sin modificaciones. Esto incluye no solo el texto, sino también todo lo que aparezca en el documento, como sellos, firmas, membretes, anotaciones o marcas visibles. Si el documento cumple con todos los requisitos formales, la versión jurada tiene la misma validez legal que el original.
¿Cuándo se necesita?
Suele ser necesaria cuando se presentan documentos en un contexto oficial, es decir, ante instituciones públicas o privadas que exigen garantías legales sobre la autenticidad y el contenido de los documentos. Esto puede incluir trámites administrativos, judiciales, académicos, sanitarios o migratorios, tanto en España como en el extranjero. Algunos ejemplos habituales son:
- Títulos académicos, certificados de notas, procesos de homologación de estudios e inscripciones en colegios profesionales, para estudiar en el extranjero, convalidar estudios o ejercer una profesión regulada;
- Certificados de nacimiento, matrimonio, defunción, y procedimientos de adopción internacional, para inscripciones en registros civiles, trámites familiares o solicitudes de residencia;
- Sentencias judiciales, testamentos, poderes notariales, para herencias, representación legal o procesos judiciales internacionales;
- Documentos para trámites de extranjería o nacionalidad para solicitar visados, permisos de residencia o la nacionalidad;
- Contratos laborales, mercantiles o de alquiler, cuando deben presentarse en procedimientos judiciales, licitaciones internacionales o ante autoridades extranjeras por motivos laborales o comerciales;
- Certificados médicos, necesarios para procesos de adopción, visados, seguros médicos o trabajos en otros países;

¿Cómo se solicita?
Pedir una traducción jurada es más sencillo de lo que parece. Lo primero es contactar con un traductor jurado que esté autorizado para el idioma que necesitas. Puedes buscarlo en el listado oficial del Ministerio o, si lo prefieres, recurrir a una agencia especializada, como nosotras, para evitar quebraderos de cabeza adicionales, comunicarte con varios traductores jurados y, sobre todo, para solicitar tu traducción a profesionales con dilatada experiencia, puntuales y calidad comprobada. Una vez lo tengas localizado, solo tienes que enviar una copia legible del documento (ya sea un escaneado, una foto de buena calidad o incluso una imagen generada con apps como CamScanner, que permiten escanear documentos fácilmente desde el móvil) y el traductor se encargará de revisar el contenido, traducirlo, firmarlo y sellarlo para que tenga validez legal. ¡Así de fácil!
No es necesario que el traductor jurado esté en tu misma ciudad o comunidad autónoma. Puedes contratar a cualquier profesional autorizado, esté donde esté, ya que todo el proceso puede gestionarse online. Si necesitas recibir el original en papel, se puede enviar sin problema a través de un servicio de mensajería o por correo postal.