Inglés británico y estadounidense

¿Son el inglés británico y el inglés estadounidense muy distintos entre sí?

Hoy en día casi todo el mundo habla o entiende un poco el inglés, ya que es un idioma que ha invadido nuestra vida cotidiana en muchos aspectos. Pero este, al igual que muchos otros idiomas, tiene variantes dependiendo de la zona. Es decir, si vas a un hotel en Londres y preguntas donde coger un elevator, probablemente te miren un poco raro y en su lugar te digan donde coger el lift. O en un supermercado, si preguntas por chips, los más seguro es que te indicarán en qué pasillo encontrar las crisps. ¿Por qué pasa esto? Aunque no lo creas, el inglés británico y el inglés americano son tan iguales como diferentes.

Estas dos variantes, a pesar de ser el mismo idioma, han evolucionado de forma independiente durante más de cuatro siglos, por lo que han desarrollado grandes diferencias causadas por la influencia de otras lenguas, la distancia geográfica y la evolución social y cultural de cada zona. Estas diferencias las encontramos no solo en las palabras de uso diario, sino también en la ortografía, la gramática, la pronunciación, la puntuación y los aspectos culturales de la lengua.

Aspectos ortográficos y gramaticales

En cuanto a la ortografía, por ejemplo, los británicos, utilizan una más antigua y quizás algo más compleja, mientras que los norteamericanos acabaron usando en su lugar una escritura más simple y sencilla. Desde quitar letras (colour → color) o cambiar el orden de algunas letras para facilitar su pronunciación (theatre → theater) a quitar dobles consonantes en algunas palabras (travelling → traveling). Todo para hacer la lengua más fácil.

En la gramática, ambas variantes son bastante similares, sin embargo, podemos encontrar algunos cambios sutiles como el mayor uso de have got en el inglés británico, el uso de shall para situaciones formales o la utilización de preposiciones distintas (at the weekend → on the weekend).

Pero donde más se distinguen las dos variantes es en la pronunciación. Por ejemplo, la «R» al final de algunas palabras en el inglés norteamericano o la pronunciación de la T entre vocales (water). Este último se le conoce como el fenómeno Flapping.

Aspectos culturales

Los aspectos culturales también han influido en ambas variantes. Por ejemplo, la escritura de las fechas es algo bastante distintivo, ya que en inglés británico la fecha se escribe igual que en los países europeos (31 October 2025), mientras que en el inglés americano se escribe primero el mes, luego el día y el año (October 31, 2025).

Asimismo, las costumbres de cada país han influido en algo tan común como las horas:  los estadounidenses utilizan el formato de 12 horas, indicado a.m. (ante meridiem, es decir, antes del medio día) y p.m. (post meridiem, después de mediodía) mientras que los británicos usan el formato de 24 horas.

También cabe distinguir las formas de comunicación, mientras que el inglés británico es más indirecto y cortés (would you…perhaps we…), el inglés estadounidense es mucho más directo y expresivo.

¿Y el humor?

El humor británico está caracterizado por una ironía y sarcasmo sutiles, mientras que el humor estadounidense es más narrativo y literal, incluso vulgar. Basta con ver una comedia estadounidense para comprobar el tipo de humor absurdo y fácil que se gasta EE. UU., completamente distinto al fino y sútil humor británico que vemos en el cine.

¿Es importante para la traducción?

La respuesta es sí. Si vas a traducir un documento oficial para algún organismo de Estados Unidos o Gran Bretaña, o cualquier otro país anglófono, antes de ponernos a la obra con tu traducción jurada, te preguntaremos a qué país va dirigido el documento para adapatar el inglés a su país de destino.

Traducción jurada al inglés británico o estadounidense

Sin embargo, a pesar de las direncias entre ambas variantes, no suponen un obstáculo para la comunicación, sino que nos reflejan la gran diversidad que existe en el inglés como lengua global. Ambas variedades se usan en contextos internacionales y al final, lo más importante, tanto para un hablante como para un traductor, es conservar la coherencia en un mismo texto y conocer estas diferencias para saber adaptar el registro en base al público.

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